
Les dejo este exhaustivo análisis de minutouno sobre los futbolistas vedetteros
Mucho se ha hablado de las “botineras” (chicas a la caza de futbolistas) e incluso de las “ raqueteras” (ídem, pero “especialistas” en tenistas).
Hoy, se propone ver el fenómeno desde otro punto de vista, es decir, desde el lado masculinoy, más específicamente, detallar y analizar la pulsión desenfrenada que algunos jugadores de fútbol manifiestan hacia un grupo amplio y heterogéneo: el de las vedettes.
¿Hacen buen negocio los que se enganchan con las inquietantes (y a veces interesadas) mujeres del espectáculo? ¿les conviene la sobreexposición en revistas y programas del corazón? ¿o les iría mejor si, siguiendo el ejemplo de Maradonaen su momento o de tantos otros después, se conformaran con relaciones más tranquilas con chicas de bajo perfil? ¿qué resulta o resultó mejor para la carrera de los futbolistas?
En muchos casos, bien lo saben ante la crueldad que suelen manifestar las multitudes desde el anonimato, y principalmente las futboleras, existe una suerte de round de estudio.
La primera reacción de la masa machista es la envidia. Claro, un pibe surgido de las inferiores, que bien podría haber sido uno, logró conquistar a alguna de las mujeres más deseadas de las páginas de espectáculos de los diarios.
Sin embargo, después el termómetro inevitablemente varía. Y, un mejor o peor desempeño dentro de una cancha de fútbol es medido inequívocamente como una relación directa con el desempeño en la cama de la pareja.
Y así, ante un pase mal dado, un pique sin la suficiente potencia, o una pierna puesta no tan fuerte en un cruce con un rival, es asociado a una noche de sexo desenfrenado –como la que querrían tener todos, claro--, con la vedette.
Y ahí, las que antes eran loas y admiración varonil, pasa a ser objeto de martirio y agresiones, hacia, por ejemplo, la hermana o la madre del jugador.
Lógicamente no lo dirán públicamente, pero le pasó recientemente al arquero de Independiente
Fabián Assman a partir de su romance con
Tamara Alvez, una de las chicas Midachi. El arquero recibió un centro fácil, la pelota se le escurrió tontamente de las manos y su equipo recibió un tercer gol bochornoso ante Colón. Claro, la culpa fue de Alvezy ya nadie confía ciegamente en él.
También le pasó al volante de Boca
Neri Cardozo, quien a partir de su relación con la voluptuosa
Sabrina Ravelli escuchó como nunca los murmullos de la Bombonera ante cada jugada desafortunada.
Uno que no soportó la crueldad de la tribuna fue el delantero
Maxi López, quien, de River y Barcelona pasó al fútbol de Rusia, y recién en ese momento inició su relación con
Wanda Nara.
Y casos sobran, aunque con distintos balances, porque la introducción del jugador en el mundo de la vedette se dio en otros momentos de su carrera. Por ejemplo, a
Aldo Osorio, ex Argentinos Juniors, su mediática relación con
Nazarena Vélez –una que ya habría estado con
Martín Palermo—no lo afectó.
Fabián “Poroto” Cubero, el volante de Vélez Sarsfield que se hizo conocido en el mundillo del espectáculo por posar semidesnudo con
Nicole Neumann, el tema lo afectó poco. No por Nicole, que se empecina en hacerlo adoptar criaturas o animales, sino por su carrera: casi de inmediato se fue a un equipo de México, donde el tema no lo afecta.
El volante de la selección nacional y el Real Madrid,
Fernando Gago, sí padeció el “run run” tribunero porque mientras jugaba en Boca se vinculó con
Silvina Luna –que también anduvo con el delantero
Matías Mantilla, hoy en Estados Unidos y con la que rebotó Diego Maradona--. Sin embargo, la calidad de su juego y los títulos que consiguió opacaron cualquier cuestionamiento. Todo lo contrario, fue un auténtico héroe para “la 12”.
En el mismo club, el que padeció bastante fue, hace un tiempo,
Carlos Tevez. El muchacho que hoy la rompe en el fútbol inglés, en el momento mismo de su despegue, logró cautivar con su belleza futbolera a
Natalia Fassi, quien también estaba en el boom de su carrera. La conjunción afectó al jugador, quien, envuelto en algunos escándalos, vio mermar su desempeño en la cancha y claramente quedó afectado. La voz de allegados y un oportuno pase al extranjero, junto con una relación que lo hizo padre, lo hicieron convertirse en el grande que es hoy, alejado de la polémica.
Menos conocida fue la supuesta vinculación del actual novio de una de las hijas de Maradona,
Sergio “Kun” Agüero, con
Eliana Guercio. Pero el muchacho, astro del balompié, parece estar más allá y la rompe en donde juega.
El romance que también viene viento en popa es el de
Martín Demichelis y
Evangelina Anderson, que ahora baila por un sueño pero sueña con viajar a Alemania para ver a su jugador preferido.
Y qué decir del ¿romance? Internacional entre
Mariana de Melo y
Ronaldinho. ¿Se podrá vincular el mal momento del brasilero del Barcelona con el accidente de Mariana?. Mmmmhhhh.
La cuestión tuvo, hace varios años, muchos precursores, porque el vínculo entre la cancha y el espectáculo no es nuevo. Que lo diga el Bambino Veira con su relación con Pepe, o, más acá, la
Brujita Verón con
Panam, el “polaco” ex Independiente
Claudio Arzeno con
Alejandra Pradón–otro que sufrió a la tribuna que llegó a vincularlo con un arquero del club y del que se dijo que usó el romance como pantalla de su supuesta homosexualidad—y el turquito
Claudio Husaín con la ex Rodrigo,
Marixa Balli.