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domingo, 1 de marzo de 2009

Comparto esto con uds para que reflexionemos juntos

PALABRAS DESDE TARTAGAL

Noemí Cruz, Coordinadora de la Campaña de Bosques de Greenpeace en el Noroeste Argentino, comparte su testimonio de lo que vio y sintió en su visita a Tartagal, después del alud.

Hola ,

Mi primera impresión en la cima de una palizada fue de desazón. Desde allí se ve al río herido por tanta maquinaria que orada en su base, los árboles arrastrados que ya son residuo muerto.
La gente, que quedó con lo puesto, palea el barro de las casas, el sol levanta un vapor pestilente. Hay mosquitos hambrientos, animales muertos aún tirados y gente desaparecida.
Allí anduve en los pozos dejados por el alud. Poco después me indicaron retirarme de la zona por el riesgo de explosivos provenientes de las empresas petroleras que fueron arrastrados por el alud. Ya habían desactivado algunos encontrados y decían que hasta un celular podría detonarlos. Además, con mis pies descalzos, como los del resto, estaban expuestos a las víboras.
Nuestro objetivo era mostrar cómo la deforestación de las cabeceras ha agravado el aporte de material del alud. La tala ilegal y los “descabezamientos” de cerros hechos por las petroleras, son grandes responsables del desequilibrio del río. La falta de controles ambientales, la planificación urbana inadecuada y el ordenamiento de bosques deficiente que postula la provincia, posibilita que un evento como este se repita cada tanto.
Tartagal…
A los catorce años, yo conocí a los Chané y sus hermosas máscaras, cerca de la ruta 86, los admiré andando a pie en las sendas de brasa, y los vi cuando sobre una cuesta, ellos se fueron al atardecer, llevando grandes hojas de tártago a modo de sombrillas sombreando sus rostros redondos.
Esta vez ya no los vi. Ese lugar es una extensión alfombrada de soja, y desde allá se puede ver el silencioso horizonte. La cuesta es un barranco que avanza cada año llevándose la escasa tierra empobrecida que les queda a los wichi de Misión San Benito.
A los pocos y raquíticos tártagos de la orilla, y a quienes pasen por ahí, los fumigan para que no molesten la soja.
El agua contaminada que escurre por falta de raíces que la dirija, llevada por canales, va a parar a la comunidad San Benito, que está justo al lado del desmonte, que antes era pródigo monte que les daba alimento.
Para llegar a sus casitas de plástico, que antes eran de paja que ya no crece, debimos cruzar un portón con candado, del cual el cacique tiene llave. Un tal Estrela cerró el campo de soja con los wichi dentro.

Una vez allá, a sólo 7 Km. de la ciudad de Tartagal, tratamos de documentar pruebas sobre la afectación de los desmontes para la audiencia de la Corte Suprema de Justicia, que se hizo en Buenos Aires.
Allá llegué, en representación de Greenpeace, acompañando a Reynaldo, cacique de Misión San Benito. Monitoreamos y documentamos el avance de la erosión y la remoción del suelo por falta de cobertura vegetal en la cuenca del río Tartagal. Casi 5.000 ha de soja cubren esta zona, son desmontes sin cortinas, hechos por Juan Estrela y al lado los de Juan Kutulas.
Mientras andamos por el campo, un avión pasa fumigando encima nuestro, más tarde se nos fumiga también por vía terrestre. A ellos no les importa que los wichi vivan allí al lado, lo que si importa es que la soja crezca sana.
Me siento impotente de solo ser yo. Sin embargo, siento que ellos saben que a nosotros nos importa su penuria. Estamos a su lado para intentar cambiarla. Pienso entonces en “nosotros”. Tal es el calor que hasta el mismo sol resopla, me da en la cara para despertarme y sé claramente que no soy solo yo.

Entonces… vuestros alientos están allí, y mis pies son más firmes en el barranco.

Noemí

GRACIAS RENGUE POR HACERME LLEGAR ESTO. ADEMÁS DEL DOLOR, CONFIRMA ALGO QUE YO YA SABÍA...EL DESASTRE DE TARTAGAL NO TIENE QUE VER SÓLO CON UN DESASTRE NATURAL, COMO QUIEREN PREGONAR LOS POLÍTICOS DE TURNO.



miércoles, 11 de febrero de 2009

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Desde misubir imagenes quiero darle las gracias a tod@s l@s que se preocuparon por mí ante la situación de Tartagal, que me llamaron al teléfono fijo, mansajitos al celu, mails y chat.

Es gravísima la situación, mucho más de lo que se ve en la televisión. Una amiga que vive allá contó que el alud de lodo se debe a que se desmoronó un cerro. Pero este desmoronamiento no fue producido sólo por la naturaleza, según me contaron esos cerros estaban minados con explosivos en búsqueda de minerales y cuando empezó la lluvia y no cesaba tuvieron que activar los explosivos, porque la desgracia sería mucho peor si explotaron solos. Además de eso se suma el desborde del río Tartagal. 

En este momento queda colaborar en los diferentes puestos destinados para tal fin y rezar desde todas las religiones y los que no creen en un Dios mandar buenas energías para que no siga lloviendo y para que la ayuda llegue a quien lo necesite.

La recepción de la ayuda en la Ciudad de Buenos Aires se realiza a través de la Casa de Salta, en Diagonal Norte 933.

En el conurbano, el centro de recepción del material es la Parroquia Tomás Moro, en Urquiza 1460, en el partido de Vicente López, y en el Club Atlético Racing Club, en Italia y Colón, en el partido de Avellaneda.

Además, Caritas Argentina también colabora con la asistencia a las víctimas y recibe donaciones en cada diócesis.

Por otro lado, La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires, organiza una función a beneficio de su espectáculo tradicional Ópera Pampa, el jueves 12 de febrero, a las 21.

También la AMIA está organizando, conjuntamente con la Comunidad Judía de Salta, una campaña de ayuda humanitaria.

Los elementos que se reciben son: material de construcción, ropa, calzados, alimentos no perecederos, zapatillas, frazadas, colchones, agua Mineral, pañales de todos los tamaños, entre otros.

La recepción es de 10 a 18 hs en la sede de AMIA, Pasteur 6333, Buenos Aires.

TODO  SERÁ BIENVENIDO. No se trata de llevar inmensas cajas: un par de zapatillas que ya te quedarn chicas, una caja de leche, un bidón de agua mineral, por más pequeño que creas que pueda ser tu aporte SUMA.